Lo importante es que se trata simplemente de un partido en un campo que se presume no demasiado asequible para los rivales. La pena, que la revancha tendrá que esperar dos semanas por el parón que tendrá la liga por los compromisos internacionales de la selección española. A pesar de todo, no hay que rasgarse las vestiduras por un comienzo de temporada no esperado por todos.
EL CONCEPTO ES EL CONCEPTO
Hablábamos de un equipo más académico en la previa del partido del Sardinero. Y lo fue, desgraciadamente, en exceso. Cada jugador estuvo prácticamente ocupando un carril, ofreciendo pocas alternativas de pase y escasas soluciones ofensiva. Eso en un equipo que pretende llevar el control de la posesión del balón suele conducir a escasa profundidad, poca presencia en campo contrario y obtención de pocas ocasiones de gol. Demasiada horizontalidad con un ritmo de circulación lento tampoco ayudaron a encontrar zonas en las que desequilibrar.
El fallo estuvo en el juego de posición para proporcionar apoyos a los compañeros, los escalonamientos y las líneas de pase brillaron por su ausencia. Esto también fue campo de batalla en el comienzo del campeonato pasado, en el Nou Camp o en el Emirates Stadium el equipo no encontró la manera de salir de manera ordenada desde atrás y lo pagó con dos derrotas dolorosas. Después se empezaron a encontrar soluciones y la mejora fue evidente.
Esta pretemporada descubrimos que el equipo quiere ser amplio pero sin perder equilibrio defensivo. Los laterales desdoblan poco a los interiores de su banda, estos juegan demasiado pegados a la cal y tiran pocas diagonales de apoyo al centro. El Racing trabajó bien el cierre de las bandas con un muy buen empeño de los hombres de mediocampo yendo al apoyo de los laterales y allí diluyeron a los extremos sevillistas.
Por eso comentaba en la previa la importancia en el engranaje ofensivo de los mediapuntas. Estos serán los que tengan que generar desequilibrio salvando líneas rivales bien en conducción o jugando entre ellas mientras que se van solucionando los problemas de los jugadores exteriores, interpretando excesivamente el papel de ampliadores del campo. Aquí estuvo el problema, querer tener amplitud sin arriesgar con la presencia ofensiva de los laterales. En la segunda parte se intentó solucionar el problema siendo más directos en el ataque. Kanouté apareció entre líneas o como receptor de los envíos largos. Sin embargo fallaron los apoyos, cuando recibía entre líneas, o el posicionamiento para ganar la segunda jugada cuando buscaba la prolongación. Los llegadas más peligrosas se produjeron cuando Maresca se situó detrás de los puntas y sirvió dos pases al desmarque de los jugadores ofensivos.
DEFENSIVAMENTE

Sufrió Konko, un jugador que no ha sido las dos últimas temporadas un lateral de 4-4-2, sino un interior diestro que juega muy pegado a la cal o un carrilero en un 5-3-2. Todavía no ha terminado de adaptarse a esa nueva situación en la que debe cerrar con mayor eficiencia su espalda. Necesitará ayudas y buenas coberturas hasta que termine de entender cuál es su trabajo. Ayer Muñiz sabía de sus problemas y buscó las caídas de un punta más la amplitud que otorga Oscar Serrano para trabajar a su espalda.
Ahí está el principal problema defensivo que tendrá que solucionar Manolo Jiménez. Para que los rivales no busquen siempre ese carril de penetración.


